dijous, 2 de març del 2017

Bioreactores

El diseño de bioreactores es sumamente importante si deseamos implementar en nuestro laboratorio o planta industrial unidades que incluyan procesos biológicos, tal como sucede en bioreactores para la obtención, mediante cultivo, de células animales para la producción de proteínas altamente sofisticadas o en la obtención de otros productos de alto valor añadido a partir de microorganismos, como es el caso de la obtención de insulina con la inserción del gen que codifica esta proteína en E. coli

Será interesante ver como se pueden obtener estos productos de alto valor añadido a partir de efluentes industriales considerados tradicionalmente como residuos, pero que con los tratamientos adecuados, se pueden revalorizar materialmente y favorecer así la implementación de ciclos quasi cerrados de materiales a fin de evitar que éstos sean valorizados energéticamente o simplemente almacenados en vertederos tras ser neutralizados químicamente. Esta cuestión es abordada con más profundidad en el módulo Ingeniería metabólica.


Dada la naturaleza de los procesos que tienen lugar en un bioreactor, su diseño deberá obedecer a las demandas propias de todo reactor químico más las específicas del proceso biológico. Por lo tanto, la selección de un determinado bioreactor dependerá, fundamentalmente, del factor que limite en mayor medida el proceso de conversión.

  • Para mantener la concentración de substrato por debajo del nivel en que se presentan problemas de inhibición y, al mismo tiempo, lograr una operación eficaz, se pueden aplicar estrategias de alimentación adecuadas compatibles con cada uno de los sistemas que propongan. En general los sistemas que permitan una mezcla completa serán más favorables.
  • Para minimizar los efectos derivados de los fenómenos de inhibición por producto se pueden plantear dos estrategias diferentes: eliminación del producto obtenido a medida que se va formando: o bien operación con un bioreactor cuya configuración proporciona un modelo de flujo próximo al flujo en pistón.
  • Existen diversos mecanismos para aumentar la concentración celular o enzimática en el sistema, entre los que destacan la inmovilización (entendida en un sentido amplio) y la recirculación celular. Mientras que la recirculación es una práctica habitual con técnicas ya bien establecidas, la inmovilización ha tenido menos impacto a escala industrial.
  • Los problemas relacionados con la transferencia de materia, especialmente de oxígeno, se pueden abordar, bien por una mejora del sistema de dispersión de gas (boquillas, difusores, etc.) que permitan aumentar el área interfacial o bien por modificaciones en el sistema de agitación.
En este punto cabe recordar que en el módulo Ingeniería metabólica se abordan las cuestiones relacionadas con los factores que inciden en el metabolismo celular.

En primer lugar se explicarán los modelos aplicados a reactores ideales y, posteriormente se detallarán las consideraciones aplicadas en bioreactores reales.
Bioreactores tanque agitado
Los bioreactores tanque agitado siguen el modelo de mezcla perfecta y pueden trabajar en discontinuo, fed-batch (alimentado en discontinuo) o en continuo.

Discontinuo: es el más tradicional y el más ampliamente utilizado a escala industrial. El tiempo de operación necesario puede ir desde horas a varias semanas dependiendo de la conversión y de las condiciones de operación. 

Durante la operación ha de evitarse la contaminación, mantener la agitación, y controlar pH y temperatura. Operan con baja densidad celular, sobre todo en el periodo inicial, y debe evitarse la alimentación de concentraciones elevadas de substrato para evitar inhibiciones por éste o por el producto. 


Se emplea mayoritariamente en la industria alimentaria, farmacéutica y biotecnológica, en general, ya que en ellos es fácil alcanzar y mantener condiciones asépticas durante la operación. Este hecho es importante a la hora de mantener en procesos en los que se emplean medios muy ricos en nutrientes. 


Ejemplos típicos son la producción de ácido acético, de vitamina C y C12, levadura de panificación, penicilina y digestión anaerobia de fangos (microorganismos producidos en los tratamientos continuos de aguas residuales).


Las desventajas que presentan son las típicas del discontinuo: pérdida de eficacia por las puestas en marcha y paradas, la falta de homogeneidad del producto entre cargas y dificultad de implementación de esquemas de integración energética.


Imagen 1. Perfil de concentración en un reactor de MP en régimen discontinuo.

Fed-batch (alimentado en discontinuo): el substrato se alimenta en cargas sucesivas y no se retira producto alguno, variando así el volumen de reacción. Variando la velocidad y la concentración del alimento se controla o altera la concentración de uno o más nutrientes o substrato en el medio de cultivo. Con ello se aumenta la productividad global. Esta estrategia se aplica en la producción de levadura de pan y de antibióticos.


Continuo: este reactor tanque agitado continuo recibe también el nombre de quimiostato. Este reactor no es básicamente diferente al discontinuo, excepto en los dispositivos que permiten la entrada y salida de un caudal. 


Imagen 2. Reactor tanque agitado en régimen de operación en continuo.

Sin embargo, este tipo opera en estado estacionario, lo que implica condiciones uniformes no sólo desde el punto de vista geométrico, sino también respecto al tiempo. El control de las variables de operación es mucho más fácil, pero los valores de las variables no pueden ser cualesquiera. 


Si el caudal es demasiado elevado puede suceder que la producción de microorganismos sea inferior al número de los que son arrastrados por la corriente de salida y, en consecuencia, si la situación persiste llega a suceder que no queda ningún microorganismo en el interior del reactor. Se dice que han sido lavados (wash-out) del fermentador. 


La situación se puede paliar añadiendo en la alimentación microorganismos similares a los del reactor. La fuente natural de estos microorganismos es evidentemente la corriente de salida. Así, se pasa el efluente por un sedimentador o por una centrifuga, y se separa una solución concentrada de microorganismos que en buena parte se reciclada al reactor Con este procedimiento no solo se evita el lavado de células, sino que también se aumenta la producción al aumentar el tiempo de permanencia de los microorganismos en el reactor. En la industria es frecuente el uso de una serie de tanques agitados con el fin de aumentar la productividad o para poder variar las condiciones ambientales en cada etapa.


Imagen 3. Modelo de mezcla perfecta en régimen de operación en continuo.

Bioreactores tubulares
Los bioreactores tubulares siguen el model de flujo en pistón y habitualmente cuentan con una parte sólida (fija o móvil), donde se pueden inmovilizar enzimas o microorganismos y que es atravesada por un fluido que contiene las materias primas o sustrato de reacción, ya bien sea un fluido líquido, un fluido gaseoso o un fluido líquido y simultáneamente gaseoso.

En primer lugar definiremos que es un lecho fluidizado y las variables habituales de diseño.


Lecho fluidizado

Un lecho fluidizado es un lecho de partículas sólidas en suspensión por efecto del flujo ascendente de un fluido.

Dependiendo del tipo de fluido se pueden distinguir, a priori, dos tipos de lechos fluidizados: el gas-sólido y el líquido-sólido. No obstante, casi todas las aplicaciones comerciales conciernen a sistemas gas-sólido.


En la imagen 4 se observan sucesivos estados del sistema gas-sólido a medida que aumenta la velocidad de paso del gas. En el estado (a), el lecho de partículas permanece estático comportándose como un lecho fijo. En el (b), el lecho esta expandido con una distribución relativamente uniforme de las partículas, que, a su vez, presentan un movimiento caótico. No se observan burbujas de ningún tipo y tamaño. En el estado (c), correspondiente a velocidades del fluido mayores que en (a) y (b), el lecho se ha vuelto ha expander debido a la presencia de burbujas de fluido. En es estado (d), debido a la elevada velocidad se forman grandes burbujas que pueden llegar a ocupar todo el diámetro del reactor, y se puede iniciar ya el arrastre de las partículas. Finalmente en (e), se muestra el arrastre de las partículas fuera del reactor.


Imagen 4. Estados del proceso de fluidización a medida que aumenta la velocidad del paso de gas.


Imagen 5. Diagrama de bloques de proceso de biotransformación.

Si estamos tratando de un sistema líquido-sólido que requiere de la introducción en el sistema de algún tipo de gas, ya bien sea como elemento puro o en mezcla (ver imagen 5), deberemos hacerlo teniendo en cuenta, no sólo el modelo de flujo con el que estamos trabajando, sino que también habrá que integrar conceptos de fluidodinámica de burbujas de gas en medio acuoso y los fenómenos de transferencia de materia gas-líquido-sólido en el model de comportamiento, además de las ecuaciones que definan la reacción enzimática o microbiológica.
  • Diseño del distribuidor de gas
El distribuidor de gas en un lecho fluidizado es uno de los factores más importantes en el diseño ya que afecta a la calidad y comportamiento del lecho. Las principales consideraciones implicadas en el diseño del distribuidor son:
  1. Distribución uniforme del gas en el lecho.
  2. Prevención de la pérdida de sólido por el distribuidor.
  3. Prevención de la atrición del sólido en los puntos de inyección del gas.
  4. Completa fluidización desde el inicio del lecho sin la formación de zonas muertas en las cercanías del distribuidor.
  5. Control de la formación de chorros durante la inyección del gas a través de los orificios del distribuidor.
La pérdida de presión a través del distribuidor es la variable esencial en la verificación de las anteriores consideraciones. En principio, cuanto más elevada sea mejor será la distribución del gas, ya que el gas tiene que vencer de manera uniforme las perturbaciones que se producen en el burbujeo del gas. 

Sin embargo, si la caída de presión es suficientemente pequeña, el gas busca los orificios más fáciles, dónde la caída de presión sea más baja, produciéndose canalizaciones preferentes, y probablemente aparecerán orificios tapados. 


Al mismo tiempo, una elevada pérdida de carga significa una mayor compresión del gas, es decir, un incremento en el coste, y , por tanto, un aumento considerable de la velocidad en los chorros del distribuidor.  Esto último lleva consigo una mayor atrición del sólido y también el peligro de que dichos chorros atraviesen el lecho, si éste es de poca altura, con el consiguiente bypass de gas. 


Experimentalmente se ha comprobado que la pérdida de presión debe de estar entre un 10 y un 30% de la pérdida total de presión en el lecho fluidizado. 


Esta sección se irá ampliando gradualmente a lo largo de las próximas semanas

Gracias por dedicar tu tiempo a la lectura de esta entrada; si detectas cualquier error y deseas informarnos, estaremos encantados de recibir tú comunicación.

Referencias bibliográficas

  • Fidel Cunill, Montserrat Iborra, Javier Tejero. Ampliación de reactores químicos, 2010. 

dimarts, 28 de febrer del 2017

Estructuras en sólidos

En este módulo se discutirá sobre la disposición que adoptan los átomos y/o iones en el estado sólido.

Se introducirá el concepto de cristalinidad y no cristalinidad; y en los sólidos cristalinos se hablará del concepto de celda unidad y se presentarán las estructuras cristalinas más frecuentes en metales, polimeros y cerámicos.

Cristalinidad y celda unidad
Los materiales sólidos se pueden clasificar según la regularidad con que se situán los átomos o iones. 

En un material cristalino, los átomos se sitúan en una disposición repetitiva o periódica a lo largo de muchas distancias atómicas; es decir, existe un orden de largo alcance con un patrón tridimensional que el material adquiere cuando solidifica. Los metales, muchas cerámicas y ciertos polímeros adquieren estructura cristalinas en condiciones normales de solidificación. 

El orden de largo alcance no existe en los materiales que no cristalizan. Estos materiales son los denominados no cristalinos  o amorfos.

El orden atómico de los sólidos cristalinos indica que grupos de átomos forman un patrón que se repite en el espacio. Al describir esta estructura conviene dividirla en las pequeñas entidades que se repiten.

Una celda unidad es la unidad tridimensional de repetición o patrón que adoptan los átomos o iones en la estructura cristalina. La celda unidad de la mayoría de las estructuras cristalinas son paralepípedos o prismas con tres conjuntos de caras paralelas.

Propiedades de los sólidos cristalinos
Algunas propiedades de los sólidos cristalinos dependen de la estructura cristalina del material; es decir, de la ordenación espacial de átomos, iones y moléculas.

Existen un elevado número de estructuras cristalinas diferentes que tienen, todas ellas, orden atómico de largo alcance. Estas estructuras varían desde las relativamente simples a las excesivamente complejas de los materiales cerámicos y poliméricos. 

Al describir la estructura cristalina se consideran los átomos (o iones) como esfera sólidas de diámetros bien definidos. El el denominado modelo atómico de esferas rígidas, en el cual las esferas representan átomos macizos en contacto.

Estructuras cristalinas de los metales
El enlace atómico de este grupo de materiales es metálico y de naturaleza no direccional. Por consiguiente, no hay restricciones en cuanto al número y posición de átomos vecinos más próximos; lo cual conduce, para la mayoría de los metales a estructuras cristalinas con gran número de vecinos muy próximos y densamente empaquetados. Utilizando el modelo de esferas rígidas mentado a la descripción de los metales, cada esfera representa un catión en la estructura cristalina.

Tabla 1. Radios atómicos y estructuras cristalinas de algunos metales 

La tabla 1 indica el radio atómico para algunos metales. La mayoría de los metales más corrientes cristaliza en una de las tres estructuras cristalinas siguientes: cúbica centrada en las cara, cúbica centrada en el cuerpo y hexagonal compacta.

  • Estructura cristalina cúbica centrada en las caras
Los átomos se localizan en los vértice y en los centros de todas las caras del cubo que representa la celda unidad. Cristalizan en esta estructura el cobre, aluminio, plata y oro.

Imagen 1. Estructura cristalina cúbica centrada en las caras: (a) representación de la celda unidad mediante esferas rígidas, (b) celda unidad representada mediante esferas reducidas.

  • Estructura cristalina cúbica centrada en el cuerpo
Algunos metales que adquieren esta estructura en el proceso de solidificación son: Fe(a), Cr, Ni, MoTi (b), K, Na, Zr.


  • Estructura cristalina hexagonal compacta
Algunos metales que adquieren esta estructura en el proceso de solidificación son: Mg, Co, Zr, Ti (a), Be, Zn y Cd.
Imagen 2. Estructuras cristalinas (a) Hexagonal compacta, (b) Cúbica centrada en el cuerpo.

Impurezas sólidas. La mayoría de los metales más familiares no son altamente puros, sino aleaciones en las cuales se añaden intencionadamente átomos extraños para conseguir un metal de características específicas. Corrientemente los metales se alean para conseguir resistencia mecánica y resistencia a la corrosión.

Adicionando átomos de impurezas a un metal se forma una disolución sólida y/o una nueva segunda fase, dependiendo del tipo de impureza, de su concentración y de la temperatura de la aleación.

Disoluciones sólidas. Una disolución sólida se forma cuando, al adicionar átomos de soluto a un material disolvente, la estructura cristalina se mantiene y no se forma ninguna otra nueva estructura.

Una disolución sólida también es composicionalmente homogénea; los átomos de impurezas se dispersan libre y uniformemente dentro del sólido.

En las disoluciones sólidas aparecen defectos puntuales, debido a las impurezas, de dos tipos: sustitucionales e intersticiales.

Imagen 3. Defectos puntuales en sólidos del tipo sustitucional.

En
las disoluciones sólida con defectos puntuales del tipo sustitucional, los átomos de impurezas o soluto reemplazan o sustituyen a los átomos del disolvente. 

Existen varias condiciones entre átomos de disolvente y de soluto que determinan el grado de solubilidad. Una condición es el factor tamaño: cantidades apreciables de soluto pueden acomodarse en un disolvente sólido sólo si la diferencia entre los radios atómicos de ambos tipos de átomos es menor del +-15%. 

En otros términos: si los átomos del soluto crean grandes distensiones en la red, aparece una nueva fase. Otra condición es el denominado factor electroquímico. Cuanto más electropositivo es un elemento y más electronegativo el otro, mayor es la probabilidad de que formen un compuesto intermetálico, o una disolución sólida sustitucional. Además, influye la valencia relativa de los dos tipos de átomos. En igualdad de condiciones, un metal de valencia mayor tiene más tendencia a solubilizar que un metal de valencia inferior. El requisito final para la completa solubilidad en estado sólido es que ambos tipos de elementos tengan la misma estructura cristalina.

Imagen 4. Defectos puntuales en sólidos del tipo intersticial.

En las disoluciones sólidas con defectos puntuales del tipo intersticial, los átomos de impurezas llenan los vacíos o los intersticios atómicos del disolvente. Las posiciones intersticiales son relativamente pequeñas en los materiales metálicos que tienen factores de empaquetamiento relativamente elevados. Por consiguiente, los diámetros atómicos de las impurezas intersticiales deben ser considerablemente menores que los del disolvente.

El carbono forma disoluciones intersticiales al adicionarse al hierro; la concentración máxima de carbono es de un 2%. 

Imagen 5. Defectos de plano en sólidos del tipo límite de grano.

Otros defectos en sólidos que aparecen en estructuras cristalinas son los denominados defectos de línea o disolocaciones que pueden ser de diversos tipos: de arista, helicoidales, etc. En las disoluciones sólidas, fruto de las impurezas, también aparecen defectos en plano, tales como límites de grano, maclas o apilamientos.

Estructuras cristalinas de cerámicos


Estructuras cristalinas de polímeros


Esta sección se irá ampliando gradualmente a lo largo de las próximas semanas.

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dilluns, 27 de febrer del 2017

Procesabilidad de materiales

Se explicarán los distintos procesos mecánicos a los que pueden ser sometidos los materiales, las consecuencias que éstos producen en su estructura y por ende en las propiedades y, finalmente, en otro apartado específico, los tratamientos térmicos existentes y que se combinan con los procesos de conformación, entre otros. para obtener un producto (del material escogido) con las propiedades finales deseadas y que habitualmente acaba por ser la parte integrante de un conjunto (pieza).

Aún haciendo esta diferenciación entre técnicas de procesado y tratamientos térmicos, pensemos, que por ejemplo, en un proceso de laminado en caliente estamos sometiendo el material a ambos procesos de forma simultánea, como en el conformado en gradiente.

Desde el punto de vista atómico, la deformación plástica corresponde a la rotura de los enlaces entre los átomos vecinos más próximos y a la reformación de éstos con nuevos vecinos, ya que un gran número de átomos o moléculas se mueven respecto a otros; al eliminar la tensión no vuelven a sus posiciones originales. 

El mecanismo de esta deformación es diferente para materiales cristalinos y amorfos. En los materiales cristalinos, la deformación tiene lugar mediante un proceso denominado deslizamiento, en el cual está involucrado el movimiento de las dislocaciones. La deformación plástica en los sólidos no cristalinos ocurre por un mecanismo de flujo viscoso. 

A. Procesabilidad de metales

Ordinariamente, la ductilidad es sacrificada cuando una aleación es endurecida. La capacidad de un metal para deformarse plásticamente depende de la capacidad de las dislocaciones para moverse. Virtualmente todas las técnicas de refuerzo (o sea, de endurecimiento) se basan en este simple principio: “la restricción y el impedimento del movimiento de las dislocaciones convierte el material en más duro y resistente”.
  1. Endurecimiento por deformación. El endurecimiento por deformación es un fenómeno por el cual un metal dúctil se hace más duro y resistente a medida que es deformado plásticamente. 
  • Recuperación, recristalización y crecimiento del grano. Las estructuras y propiedades modificadas por la deformación plástica se pueden recuperar mediante tratamientos térmicos apropiados. Estos fenómenos de restauración resultan de distintos procesos que ocurren a temperaturas elevadas, recuperación y recristalización, después de los cuales puede ocurrir el crecimiento del grano. 
  • Recuperación. Al aumentar la difusividad atómica a temperaturas elevadas las dislocaciones se mueven, también se produce alguna reducción en el número de dislocaciones, y las configuraciones de dislocaciones tienden a adoptar bajas energías de deformación en la red. 
    • Las propiedades físicas tales como conductividades eléctricas y térmicas se recuperan hasta valores similares a los estados predeformados. 
  • Recristalización. Aún después de la recuperación, los granos están todavía en un estado de alta energía de deformación. La recristalización es la formación de un nuevo conjunto de granos equiaxiales libres de deformación que tienen baja densidad de dislocaciones, lo cual es una característica del material antes de ser deformado, proceso en el que tiene lugar difusión de corto alcance. 
    • También, durante la recristalización, las propiedades que fueron modificadas durante el proceso de trabajo en frío son restauradas a sus valores previos a la deformación. La recristalización es un proceso cuya extensión depende tanto del tiempo como de la temperatura. 
  • Crecimiento del grano. Después de que ha terminado la recristalización, los granos libre de deformación continúan creciendo si la muestra metálica es dejada a la temperatura elevada, fenómeno que se denomina crecimiento del grano. 
    • El crecimiento del grano se produce por la migración de los límites de grano. El movimiento del límite de grano es justamente la difusión de corto alcance de los átomos de un lado a otro del límite de grano.

B. Procesabilidad de polímeros
Cuando hablamos de procesabilidad de polímeros hemos de distinguir entre termoplásticos, termoestables y elastómeros.

B.1. Termoplásticos
  • Polietileno.
  • Poloprileno.                                                                   
  • PVC(Cloruro de Polivinilo)
  • Acrílicos.
  • Nailon.
  • Polietileno.

B.2. Termoestables
  • Baquelita(Resinas Fenólicas).
  • Melamina(Formaldehído).
  • Poliéster.

B.3. Elastómeros

C. Procesabilidad de cerámicos


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dimarts, 21 de febrer del 2017

Tratamientos térmicos

Los tratamientos térmicos aquí mentados se aplican sobre metales para alterar sus estructuras cristalinas y así modificar sus propiedades, principalmente las mecánicas. Están basados en los cambios estructurales que se producen por la difusión de átomos, favorecida por la temperatura y, que tiene lugar a nivel molecular.

Dentro de los tratamientos térmicos se engloban todos aquellos procesos donde un material se calienta (sin llegar a fusión) y se enfría en un solo paso o secuencialmente, con tal de mejorar o recuperar, por ejemplo tras un proceso de trabajo mecánico, sus propiedades, fundamentalmente mecánicas, a través de cambios en su estructura cristalina, producidos tal y como se ha indicado, por difusión atómica favorecida con la temperatura.

Difusión

La difusión se rige por la 1ª Ley de Fick y es la responsable última de las alteraciones que se observan en las propiedades del material.
Imagen 1. Difusión en estado sólido.

J = -D (Dc/Dx)
Ecuación 1. 1ª Ley de Fick para calcular la velocidad de difusión atómica.

J: densidad de flujo
D: difusividad o coeficiente de difusión 
Dc/Dx: gradiente de concentración

D = D0 e –(Q/RT)
Ecuación 2. Efecto de la temperatura sobre el coeficiente de difusión.

La variación del coeficiente de difusión con la temperatura es característico de cada material; en la imagen 1 podemos ver los coeficientes de difusión de diversos metales.
Imagen 2. Efecto de la temperatura sobre el coeficiente de difusión de diversos elementos en metales.

Algunas aplicaciones industriales de la difusión en sólidos son:
  • Endurecimiento de superfícies. 
    • Cementación.
    • Nitruración.
  • Sinterizado. 
  • Preparación de semiconductores extrínsecos.

Imagen 3. Tipología de piezas sobre las que se aplican tratamientos térmicos para endurecimiento de superfícies.

Imagen 4. Proceso de sinterizado de metales.

Tratamientos térmicos

A. Recocido. El término recocido se refiere al tratamiento térmico de un material expuesto a elevada temperatura durante un período de tiempo y, luego, enfriado lentamente. Corrientemente el recocido se lleva a cabo para (1) eliminar tensiones; (2) incrementar la plasticidad, ductilidad y tenacidad y/o (3) producir una microestructura específica.

Todo proceso de recocido consta de tres etapas: (1) calentamiento a la temperatura prevista, (2) mantenimiento a esta temperatura y (3) enfriamiento, generalmente hasta temperatura ambiente. El tiempo es un parámetro importante en estos procedimientos.

El tiempo de recocido debe ser suficientemente largo para permitir la necesaria reacción de transformación. La temperatura de recocido también es importante; el recocido se acelera al aumentar la temperatura, ya que representa un proceso de difusión.

Un proceso de recocido es un tratamiento térmico utilizado para eliminar los efectos del trabajo en frío, para ablandar y ductilizar el metal agrio. Durante su aplicación tienen lugar fenómenos de recuperación y de recristalización. Generalmente se prefiere una microestructura de grano fino; por tanto, el tratamiento térmico suele terminar antes de que ocurra un crecimiento de grano apreciable.

La oxidación superficial se puede prevenir minimizando la temperatura de recocido (siempre superior a la temperatura de recristalización) u operando en atmósfera no oxidante.

A pesar de que el apartado está dedicado al tratamientos térmicos en metales, éstos también se pueden aplicar a otra tipología de materiales pero con restricciones debido a las propiedades intrínsecas de los mismos.

B. Normalización. Los aceros que se han deformado plásticamente, por ejemplo por laminación, constan de granos de perlita (y como máximo de una fase proeutectoide). Estos granos son relativamente y de forma irregular, pero de tamaño muy variable; por ello, se les aplica un tratamiento térmico denominado normalizado para afinarlos y producir una distribución de tamaños más uniforme. 

Los aceros perlíticos de grano fino son más tenaces que lo de grano grande. El normalizado se realiza calentando 55 a 85 ºC por encima de la temperatura crítica superior, que, naturalmente, depende de la composición. Después del tiempo suficiente para conseguir la completa transformación a austenita (procedimiento de austenización) el tratamiento termina enfriando al aire.

Imagen 5. Curvas de transformación de tratamientos térmicos.

C. Temple. El temple es un tratamiento térmico de enfriado rápido que produce el endurecimiento del acero; en contraposición el material se torna más frágil.

D. Revenido. El revenido, al igual que el temple, la normalización y el recocido, es un tratamiento térmico que permite controlar la dureza y fragilidad de los aceros; habitualmente se procede a aplicar un proceso de recocido para compensar la fragilidad que se produce en el material cuando se somete a un temple.

E. Endurecimiento por precipitación. La resistencia y la dureza de algunas aleaciones metálicas pueden aumentar por la formación de partículas extremadamente pequeñas y uniformemente dispersas de una segunda fase dentro de la original fase matriz. Esto se puede conseguir mediante un apropiado tratamiento térmico denominado endurecimiento por precipitación porque las pequeñas partículas de la nueva fase de denominan “precipitados”. Este procedimiento también se denomina “endurecimiento por envejecimiento” porque el endurecimiento se desarrolla con el tiempo, como en las aleaciones envejecidas.

Tal y como hemos visto, los tratamientos térmicos nos permiten modular las propiedades de los materiales 


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Materiales poliméricos

Los materiales poliméricos están formados por moléculas orgánicas gigantes, denominadas polímeros, que tienen pesos moleculares de entr104 y 106 g/mol. Estas moléculas están unidas entre ellas por enlaces secundarios formando cadenas y/o redes tridimensionales. Estos enlaces secundarios incluyen puentes de hidrógeno y/o dipolos y se basan en atracción electroestática con energías de enlace de 10 KJ/mol.

A su vez, las moléculas orgánicas están formadas por átomos de carbono unidos entre si mediante enlace covalente.


Los polímeros poseen una serie de características moleculares de diversa tipología que permite clasificarlos según sus:

  • Propiedades químicas fruto de la composición y distribución atómica dentro de la molécula.
  • Tamaño o peso molecular.
  • Forma de la molécula.
    • Recta.
    • Otras formas.

Imagen 1. Formas que puede adquirir una molécula de polímero: (a) recta, (b) otras formas.

  • Estructura 
    • Lineal 
    • Ramificada
    • Entrecruzada
    • Reticulada

               Imagen 2. Estructuras que puede adquirir una molécula de polímero.

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Materiales cerámicos

Los materiales cerámicos están formados por átomos de elementos no metálicos y metálicos de la tabla periódica y forman estructuras donde sus átomos están unidos mediante enlace covalente y/o enlace iónico.  Los materiales cerámicos se pueden clasificar en tradicionales y técnicos.

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Materiales metálicos

Los materiales metálicos están formados por átomos de elementos metálicos de la tabla periódica, que se unen mediante el conocido como enlace metálico. En el enlace metálico se produce una deslocalización de los electrones de los átomos que forman parte de la estructura en lo que se conoce como la teoría del mar de electrones. Esta deslocalización de electrones es la razón por la cual los metales poseen propiedades de conductividad eléctrica, entre otras. Más adelante explicaremos un modelo que trata de explicar la conductividad eléctrica de materiales metálicos sólidos conductores y semiconductores, conocida como modelo de bandas. Los materiales metálicos se pueden clasificar en férreos y no férrreos.

Corrosión en metales
Para valorar la corrosividad de un material metálico, se hace necesario el conocer las causas que la inducen y, los mecanismos que se producen durante el fenómeno, a fin de establecer vías o procesos para controlar la corrosión que afecta a tantas y tantas infraestructuras.

Aunque pueda parecer que la corrosión en metales siempre es un fenómeno a evitar, lo cierto es que no siempre es así, ya que por ejemplo, el aluminio que tan habitualmente utilizamos en múltiples aplicaciones diarias, como las latas de refresco u otros elementos de packaging, requieren de tratamientos de oxidación controlada o pasivación para la formación de una capa o lámina superficial para proteger el material.

Los potenciales de electródo estándard a 25 ºC, en concreto lo potenciales de reducción, se emplean como valores de referencia para establecer, a priori, el comportamiento de los diversos metales.

  • Corrosión húmeda
à M2+ + 2e
½ O2 + H2O + 2e  à 2 OH-  
  • Corrosión seca
M  + ½ O2 à MO

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dijous, 16 de febrer del 2017

9. Funciones de control de aplicaciones

Las funciones de control de aplicaciones sirven para controlar mediante programación aplicaciones .vi integradas en labview, ya sea en el equipo local o en red.
Imagen 1. Algunas estructuras de funciones de control de aplicaciones en el diagrama de bloques.

Las estructuras de funciones de control de aplicaciones usa el denominado reference number que es un identificador único, para designar objetos, tales como archivos, dispositivos o conexiones de red.

Cuando abres una fila, un dispositivo o una conexión de red, labview crea un código de referencia o refnum asociado con cada uno de los objetos indicados. Todas las operaciones que se realizan sobre estos elementos usan esta referencia para identificar cada uno de ellos de forma inequívoca.

En módulos anteriores, como en el de funciones de archivo I/O, ya pudimos ver está característica en el ejemplo de creación, registro y cierre de archivos (ver imagen 2). Los "wires" señalados transfieren el refnum de una estructura a otra para identificar inequívocamente el archivo sobre el cual se está trabajado. La metodología empleada para referenciar archivos, dispositivos o conexiones de red en cualquier otro tipo de estructura sigue el mismo patrón que el indicado en este apartado.


Imagen 2. Ejemplo de estructura de función de archivo I/O donde se emplean reference number.

Tal y como podemos ver en la imagen 3, los datos que envíamos a la estructura Write Delimited Spreadsheet.vi tienen configuración de matriz con formato de número DBL (double-precision floating-point numeric, ver módulo Labview).

Imagen 3. Ejemplo de estructura de función de archivo I/O donde se emplean reference number.

Podemos combinar cualquiera de estas estructuras con la mayoría de estructuras vistas en el módulo de funciones de matriz para trabajar los datos antes de entrarlos en Write Delimited Spreedsheet.vi.

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